Tus palabras no lo arreglar todo corazón,
las heridas no pasan solas,
no las confundas con las modas..
Dejé tu barra de labios, y con ella un par de años, de quererte por las tardes, de mañanas sin llamarte. Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.



Era tan bonito pensar que por una vez todo saldría bien, ¿que ilusa, verdad? Pero es lo malo de ser feliz, que crees que nunca más volverás a estar triste. Pero todo lo que sube, baja. Y cuanto más subas más te dolerá la caída. Pero es que era tan fácil creer que esta vez no me iba a romper. Pero una vez más me equivoqué, una más para la inmensa colección que decora mi vida. Por una vez, volví a sonreírle a la vida, a sonreírle de verdad, después de tanto tiempo.. Y ahora ya no queda ni rastro de esas sonrisas. Quizás la felicidad no esté hecha para mi o es que le cuesta encontrarme. Pero no importa, se que algún día llegará. No sé cuando, ni donde, pero sé que lo hará.


Sé que no te irás de mi mente, yo nunca olvido a nadie, aunque lo intente con todas mis fuerzas. Y se que en un futuro cuando alguien me pregunte por el primer amor, tu imagen será la primera que vendrá a mi cabeza. Puede que ahora mismo te odie un poco, no te voy a mentir, pero en ese futuro relativo me acordaré de ti me echaré a reír. Sí, es así, porque es absurdo prometerse la vida, jurar quererse siempre, creer que pasarán los años y nos seguiremos queriendo, que nunca pasarán los años para nosotros, pensar que serás la única persona en mi vida y que no habrá nadie más. Y aún teniendo conciencia de ello, seguimos prometiendo tonterías; continuamos dándolo todo, regalando lo mejor de nosotros mismos.